TV Azteca/Ley Televisa
Los que escribimos con plena libertad y tenemos oportunidad de publicar sin presión nuestros puntos de vista, ya sea en medios pequeños como lo es este espacio o en medios de gran alcance, debemos sentir por lo menos compasión por el staff de Fuerza Informativa Azteca.
“Hechos”, el noticiero de la empresa de Ricardo Salinas Pliego, ha dejado en claro que su compromiso no está con la verdad, sino con los interéses que defiende TV Azteca. No estoy descubriendo el hilo negro, todos los medios de información defienden intereses, ya sean económicos, ideológicos y/o políticos. Así, un medio que se identifique con la izquierda tenderá a resaltar en su contenido valores y postulados de esa ideología, por dar un ejemplo.
Pero cuando se defienden prácticas de sensacionalismo o de ilegalidad, las cosas cambian. Para aquellos que estén bien educados mediáticamente hablando, con capacidad de diferenciar las tendencias en los medios informativos, podrán identificar fácilmente ciertos hechos que han marcado al ala informativa de la empresa del Ajusco.
Algunos ejemplos: el linchamiento mediático en contra del entonces jefe de Gobierno del D.F., Cuauhtémoc Cárdenas, por el asesinato del conductor de televisión Francisco "Paco" Stanley; el show (uno de varios) que armó la conductora Lily Téllez sobre las supuesta censura de Francisco Gil Díaz, ex secretario de Hacienda del foxismo, en un acto a la Sherlock Holmes que involucraba las supuestas huellas digitales del funcionario en represivo oficio en contra del programa Mitos y Hechos; la campaña desinformativa y la mímica editorial de los conductores de Hechos para justificar el golpe a Javier Moreno Valle y la toma violenta de las instalaciones de CNI Canal 40 en el Chiquihuite.
Ahora con la discusión en la Suprema Corte sobre la inconstitucionalidad de la Ley de Radio y TV y de Telecomunicaciones, mejor conocida como la Ley Televisa, aprobada en un absoluto e inexplicable consenso en la Cámara de Diputados, TV Azteca utiliza como arma la (des) información para hacer creer a la audiencia las "bondandes" de esta ley.
En pocas palabras, el problema de fondo que tiene la Ley Televisa es que beneficia a los actuales concesionarios del espectro radioeléctrico, o sea Televisa y TV Azteca, al exentarlos de pago alguno de llegar a abrir servicios adicionales de telecomunicaciones. Por decir, si a Televisa se le ocurre brindar servicios adicionales de Internet y/o telefonía, en lo que se le conoce como triple play (televisión, Internet y telefonía en un mismo paquete), la nueva Ley le permite abrir esa opción sin pago alguno. En contraste, un nuevo competidor tendrá que pasar por un proceso de licitación para ser concesionario de un servicio de telecomunicación, garantizando así que el duopolio televisivo siga teniendo ventaja en el mercado y limitando la competencia.
TV Azteca miente. Primero se encarga de "desprestigiar" al ex senador del PRI, Manuel Bartlett, al presentar una serie de reportajes que recordaban la caída del sistema en las elecciones de 1988, sin ninguna justificación noticiosa o editorial. Inmediatamente después, Javier Alatorre, o el conductor en turno, lee, literalmente lee el teleprompter para desinformar a la audiencia. Después Vicente Gálvez, soldado "informativo" de Ricardo Salinas, se encarga de desprestigiar el oficio periodístico al tergiversar la información.
"(Javier) Corral y (Manuel) Bartlett buscan regresar al país a 50 años atrás", recita obedientemente su nota.
Como si no fuera suficiente, Alatorre (leyendo, por supuesto) le reclama a la Suprema Corte el regreso del "presidencialismo autoritario".
El falaz argumento de TV Azteca para justificar la Ley Televisa es el siguiente: con la nueva Ley, se evitará la discrecionalidad al momento de otorgar las concesiones. Sí, es cierto, pero lo que no dicen es que ellos, junto a Televisa, tendrán asegurado la apertura de más servicios de telecomunicaciones sin necesidad de soltar un sólo peso al Estado, mientras que sus probables competidores tendrán que entrar en desventaja.
Posted on:Tuesday, May 22, 2007by:
goleech
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Muy buen artículo, tus fundamentos hacen que muchas piezas encajen en el rompecabezas que se ha convertido esta ley. Tienes razón, es necesario tomar con cautela TODO lo que los noticieros, programas de análisis y demás programas nos presentan. De allí la importancia de la pluralidad y la necesida de escuchar diversas opiniones ahí tienes el ejemplo de Venezuela. Nuestra labor debe ser luchar por la apertura de TODOS los medios de comunicación. Como quiera que sea, nunca he escuchado que el exceso de información, la competencia o la saturación de programación haga daño.