La Crisis: Avanza lentamenteLa economía mundial se está reconfigurando. Como les había comentado en artículos anteriores, esa es la función práctica de las llamadas ‘crisis económicas’: reajustar abruptamente el mercado para asignar los recursos a su mejor uso posible. Pero este ajuste ha sido particularmente dramático en esta ocasión. Por ejemplo, en Estados Unidos ya desapareció completamente la banca de inversión. De los cinco bancos en Wall Street que se dedicaban a esto, dos quebraron, dos fueron vendidos y uno está en proceso de convertirse en un banco comercial. Así mismo, ha sido necesario rescatar, o en el mejor de los casos fusionar, la mayor parte del sistema financiero Norteamericano. Es para nuestros vecinos del norte un problema realmente serio de estabilidad y solidez de los que se dedican a recibir ahorros y prestar dinero. De hecho, tan solo el rescate de dos de las compañías hipotecarias más importantes en EEUU se calcula en poco más de 10,800,000,000,000.00 de pesos, algo así como 800 mil millones de dólares (más de 10 veces las reservas internacionales totales de México). Y el paquete de rescate total, para todo el sistema financiero, del cual sólo una parte son las hipotecarias, es de 700 mil millones de dólares, que aunque es una cifra exorbitante nunca antes asignada a un rescate, no es suficiente para restablecer el orden y calmar a los mercados. En realidad estamos frente a un monstruo que aún no sabemos cómo se comportará en el corto y mediano plazo. Sin embargo bien es cierto que no sólo el sector financiero está sufriendo, poco a poco éste, como es natural, está pasando a contaminar al llamado ‘sector real’, al de la producción física. Tal es el caso del sector automotriz, sólo por citar un ejemplo. Y este es el problema de salir al rescate de ciertas industrias como la financiera: que el resto se chifla y también quieren ser salvadas por el gobierno. Aquí el problema es que no se puede diferenciar plenamente quienes están siendo afectados por la crisis y quienes arrastran problemas desde antes y la crisis únicamente los empeoró, en el sentido de que sólo los primeros deben ser subvencionados por una política intervencionista. Los tres grandes de la automotriz gringa, General Motors, Ford y Chrysler, están en problemas por la introducción de la competencia de las asiáticas Honda, Toyota o la ‘nueva’ Nissan que producen con un nuevo modelo: más enfocado a la mejora continua y la tecnología y con menores costos. No por el shock financiero en si mismo. Pero así como estas citadas industrias, también las que usted menos se imagina están en aprietos. Los periódicos más famosos del mundo, como The New York Times, ha anunciado planes de reestructuración económica muy fuertes al grado de tener que hipotecar el edificio donde trabajan para poder seguir operando. Así, de industria en industria, entre las empresas, es como se va esparciendo esta crisis que tiene una característica esencialmente distinta a las anteriores: avanza muy lentamente. Estábamos acostumbrados a que las crisis económicas nos pegaran fuerte de un día a otro, o de una semana a otra, y luego empezábamos a recuperarnos en un par de meses. Ahora la crisis ha avanzado lento, tan lento que desde octubre empezó a pegar y aún hoy no se le ve fin. De hecho a quien opina que será hasta mediados del próximo año que dejará de agudizarse la crisis en México. Pero repito, las crisis o recesiones económicas no disminuyen la actividad económica y el empleo sólo por hacer el mal, no porque son del diablo, sino que tienen el propósito de desaparecer las empresas más improductivas y que los recursos que se quedan ociosos se reasignen eventualmente a otros usos más eficientes. Evidentemente eso puede representar la ruina de muchos pero se crean oportunidad de para otros cuantos que tienen visión y espíritu emprendedor. Es una reconfiguración del poder económico benéfica para quien sepa entender y aprovechar la coyuntura.
Posted on:Wednesday, December 10, 2008by:
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Lo importante es que avanza, poco a poco
a mi punto de vista la idea es de no gatar en innecesario y ahorrar por si las cosas se ponen feas