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El cochinero

    ¿Cómo y de qué murió Ernestina Ascensio Rosales? Para la primera pregunta, la del cómo, las respuestas van desde la violación tumultuaria, hasta la muerte natural. Para la segunda pregunta, la del qué, al parecer se tiene ya la respuesta: murió de "...anemia aguda, debido a un sangrado... por úlcera péptica", en palabras de José Luis Soberanes, presidente de la CNDH.

    El caso es paradigmático. Ernestina Ascensio (o Ascensión, ni siquiera en el apellido se ponen de acuerdo), como señaló Carmen Aristegui, “reunía los rasgos de mayor vulnerabilidad posible en la sociedad mexicana -mujer, indígena y anciana-”.

El domingo 25 de febrero Ernestina Asencio, de 73 años, llevó a pastar a sus seis ovejas por la sierra de Zongolica, en el municipio veracruzano de Soledad Atzompa. Horas más tarde, ya en la madrugada del 26, fue encontrada moribunda en un paraje de Tetlalzingo  donde supuestamente alcanzó a decir a su hija Martha en náhuatl, lo siguiente: “fueron los soldados... se me echaron encima”.

    La Procuraduría Estatal (gobierno priísta) se basa en el primer dictamen médico que recibió el Ministerio Público. A las 23.40 horas del 25 de febrero, cuando Ernestina seguía con vida, un médico de la Agencia Especializada en Delitos contra la Libertad y Seguridad Sexual le encontró graves lesiones en el área del ano por agresión sexual. Al día siguiente, a las 11 horas, cuando Ernestina ya había fallecido, se le realizó una neurocirugía que informó que la causa de la muerte efectivamente se trató de una anemia aguda por úlcera. Estos documentos fueron entregados a la periodista Carmen Aristegui en CNN, sustentando así la agresión sexual y la causa de la muerte.

    Para Felipe Calderón (panista) no hay rastros de que haya sido violada. Lo anterior lo comentó en entrevista con La Jornada el 12 de marzo, sin pregunta de por medio.

    “La CNDH intervino, y lo que resultó de la necropsia fue que falleció de gastritis crónica no atendida”, desatinó en decir el presidente mientras las investigaciones seguían su curso. 

El ombudsman nacional, José Luis Soberanes, dijo a La Jornada que la Comisión Nacional de Derechos Humanos tiene pruebas contundentes de que no hubo violación sexual ni homicidio.

¿Alguien miente? Se realizaron dos necropsias. La primera, realizada por la Procuraduría de Veracruz, revela lesiones para asegurar que hubo agresión sexual. La segunda, realizada a petición de la CNDH, señala la causa de muerte y no confirma agresión sexual alguna, supuestamente. 

    El caso no es menor, autoridades e instituciones de todos los niveles están involucradas en este “cochinero”, como dijera Soberanes. La Procuraduría de Veracruz, al afirmar que sí hubo violación tumultuaria; la Secretaría de la Defensa, emitiendo dos comunicados contradictorios; el presidente de la República, al declarar sin elementos definitivos que no hubo agresión sexual alguna; la CNDH por obviar lo que demuestra el primer dictamen médico y al empeñarse en demostrar que no hubo violación, no obstante lo dicho por la víctima y su familia. 

    La pregunta inicial, el cómo murió, es una pregunta incomodísima de responder. De confirmarse la violación tumultuaria de miembros del ejército en contra de la anciana, entonces estaríamos hablando de un duro golpe a la imagen de la institución de la que el gobierno de Felipe Calderón ha basado el perfil de su mandato. Desde que tomó posesión, el presidente Calderón elevó al Ejército en un pedestal como parte de su campaña (más mediática que otra cosa) o guerra en contra del crimen organizado, y en específico el narcotráfico.    

    El caso tiene muchas inconsistencias, incoherencias y elementos increíbles. Desde el doble comunicado de la SEDENA, hasta la pérdida y después inexistencia de pruebas como la del líquido seminal supuestamente recogido en la víctima. No es cuestión de ver “a quién le creo más”, si a la CNDH o a las autoridades locales y ONGs, no. Se trata de esclarecer la muerte de Ernestina Ascencio que a dos meses de distancia tiene a autoridades e instituciones del país en medio de un cochinero.

(Texto publicado en la revista enmedio)

Posted on:Wednesday, April 18, 2007by: goleech
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